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UN ENCUENTRO INESPERADO
- Raquel Mingo
- 22 abr 2018
- 1 Min. de lectura
Actualizado: 15 feb

Lo conoció de un modo irregular.
Nada de cruzárselo por la calle, o de ser presentados por un amigo en común.
No hubo miradas de ojos caídos, ni sonrisas picaras. Ni siquiera, un guiño descarado que pudiera considerarse una invitación.
Fueron sus palabras, sinceras y desvergonzadas; sus susurros alocados y traviesos; la melancolía que se desprendía de cada una de sus sílabas, de lo que le contaba y de lo que se callaba, lo que la tenía tan enganchada.
Y empezó a pensar si no estaría un poco chalada por sonreír a cualquier hora del día, solo por recordar una broma compartida.













































































































































































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