• Raquel Mingo

PUBLICACIÓN DE NI TAN GOLFA COMO APARENTA NI TAN VIRTUOSA COMO ANHELO, DE RAQUEL MINGO




El 4 de de enero salió a la venta mi último libro, NI TAN GOLFA COMO APARENTA NI TAN VIRTUOSA COMO ANHELO, que cierra la trilogía Ellos eligen y ellas deciden.

Confieso que creía que ya no me quedaba mucho por contar de esta gran familia. Dos libros (nada pequeños) y me preguntaba: «¿Y ahora cómo hago para superarlo?». Un reto a mí... Buah...

Adriana y Aldren son superespeciales. Y no es porque sean mis hijos. Los quiero, claro, pero veo sus muchos defectos. Quizá por ellos se hacen tanto de querer.

Están hechos el uno para el otro. Y, como los grandes cabezotas que son, tardarán lo suyo en descubrirlo.

Os dejo la sinopsis, para que vayáis conociéndolos:


NI TAN GOLFA COMO APARENTA NI TAN VIRTUOSA COMO ANHELO


A estas alturas, ya deberíais saber que soy Adriana, la última de las Tres Solteras de Oro y la única que no ha encontrado a ese maromo impresionante, empotrador nato, que pondrá mi mundo del revés. Y menos mal, porque para arruinarme la existencia ya me basto yo solita.

Mi vida amorosa se parece bastante a la de los tíos: hago lo que quiero, cuando me apetece y con quien me da la gana.

Solo tengo una norma: nunca repito. Entonces, ¿por qué Al Reilly ya me ha hecho gritar de placer media docena de veces?

No solo pertenece a mi círculo de amigos, sino que además es arrogante, soporífero y, para más inri, se niega a admitir que no soy tan golfa como aparento.


Pues solo quedo yo, ¿no? Aldren, el aburrido, el tercer Pichabrava, y el que poco a poco se ha ido sintiendo descolgado del grupo. Los años pasan y supongo que las prioridades varían.

No estoy en contra de los cambios. A mí me gustaría darme de bruces con la mujer de mi vida. El problema es que la que mi corazón desea no es en absoluto la adecuada, porque… ¿cómo va una chica que nunca duerme dos veces con el mismo tío a soñar con una casa con valla blanca, una pareja de labradores y cuatro mocosos corriendo tras ella?

No nos engañemos: puede que en la cama seamos dinamita, y que baste una sonrisa suya para querer postrarme a sus pies, pero Drina nunca será tan virtuosa como anhelo.


Enamorarse es tomar los sueños de la otra persona y convertirlos en propios.


¿Seremos nosotros capaces de tamaño acto de fe?

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